LEAPS — Opciones de Largo Plazo
EN: LEAPS (Long-Term Equity Anticipation Securities) PT: LEAPS — Opções de Longo Prazo
Opciones con más de un año hasta el vencimiento: cómo se comportan sus griegas, para qué sirven realmente y por qué no son simplemente calls largas.
Qué son las LEAPS
Las LEAPS son opciones cuyo vencimiento está a más de un año vista; el acrónimo procede de Long-Term Equity Anticipation Securities. No son un instrumento distinto: son opciones normales, con las mismas reglas de ejercicio y liquidación, solo que con mucho más tiempo por delante. Los subyacentes líquidos suelen ofrecer vencimientos de enero a uno, dos y hasta tres años vista. Esa distancia temporal cambia por completo el comportamiento de la posición: el peso relativo de cada griega se reordena, y las estrategias que tienen sentido con 30 días dejan de tenerlo con 700.
Cómo cambian las griegas con el tiempo
Tres desplazamientos definen el carácter de una LEAPS. El theta se aplana: el decaimiento temporal no es lineal sino proporcional a la raíz del tiempo restante, así que una opción a dos años pierde muy poco valor por día —a menudo menos de un 0,1% diario— mientras que en el último mes la caída se vuelve vertical. El vega se dispara: cuanto más tiempo queda, más importa la volatilidad, y una LEAPS puede tener varias veces la vega de una opción a 30 días con el mismo strike. Y la gamma se comprime: el delta se mueve despacio, lo que hace la posición estable pero también menos reactiva. El resumen práctico: una LEAPS es sobre todo una apuesta a la dirección y a la volatilidad, no al calendario.
El uso principal: sustituir acciones con menos capital
La aplicación más común es la sustitución de acciones. Comprar una LEAPS call profundamente dentro del dinero —con delta 0,75 a 0,85— replica gran parte del comportamiento de las acciones con una fracción del desembolso. Si una acción cotiza a 200 dólares, cien acciones cuestan 20.000; una LEAPS call de strike 150 a dos años puede costar 6.000 y capturar aproximadamente el 80% de cada movimiento. El capital liberado puede quedarse en liquidez remunerada o destinarse a otras posiciones. Las contrapartidas son concretas y hay que aceptarlas: no cobras dividendos, pagas valor extrínseco que se erosionará, y si la tesis tarda más de lo que dura la opción, pierdes; la acción, en cambio, se puede esperar indefinidamente.
El segundo uso: la pata larga de estructuras
Las LEAPS son la base de estructuras que combinan plazos. La más conocida es el poor man’s covered call: se compra una LEAPS call profundamente dentro del dinero como sustituto sintético de las acciones y se venden calls de corto plazo contra ella, cobrando prima repetidamente. El resultado replica la lógica de un covered call con una fracción del capital, a cambio de asumir el decaimiento de la pata larga y el riesgo de que un movimiento fuerte al alza obligue a gestionar la pata corta. La misma lógica invertida —una LEAPS put larga con puts cortos vendidos contra ella— da el poor man’s covered put. También se usan LEAPS como pata protectora de carteras, aunque ahí la vega elevada las hace muy sensibles al régimen de volatilidad en el que se compraron.
Los errores frecuentes
Tres, muy repetidos. El primero es comprar LEAPS fuera del dinero por su precio bajo: parecen billetes de lotería baratos, pero un delta de 0,20 significa que capturas una quinta parte del movimiento mientras pagas prácticamente solo extrínseco, que se evaporará. Para sustituir acciones hay que ir dentro del dinero. El segundo es ignorar el nivel de volatilidad al comprar: dada su vega enorme, comprar una LEAPS con IV Rank alto significa que una simple normalización de la volatilidad puede costarte más de lo que ganes por dirección. El tercero es olvidar los dividendos: en un valor con rentabilidad por dividendo del 3%, mantener una LEAPS dos años implica renunciar a un 6% acumulado que el titular de las acciones sí cobra, y eso ya está descontado en el precio de la opción.