Futuros del Gas Natural
EN: Natural Gas Futures PT: Futuros de Gás Natural
La materia prima más volátil de las que se negocian con liquidez: por qué el almacenamiento limitado y la meteorología producen movimientos extremos.
El contrato y su escala
El contrato de referencia es el NG, que cubre 10.000 millones de unidades térmicas británicas —MMBtu— con entrega física en el punto de Henry Hub, en Luisiana, y cotiza en dólares por MMBtu. Con el gas a 3 dólares, el nocional ronda los 30.000 dólares por contrato, cifra engañosamente modesta que oculta el verdadero problema: la volatilidad. Existen también el contrato QG, de un cuarto del tamaño, y contratos financieros liquidados en efectivo. Fuera del mercado de futuros, el ETF más conocido es UNG, que sufre una erosión por contango especialmente severa y que ha necesitado varios contrasplits a lo largo de su historia.
Por qué es tan volátil
El gas natural combina tres características que se refuerzan entre sí. Primera, el almacenamiento es caro y limitado: a diferencia del petróleo, no se puede guardar en un depósito cualquiera, y la capacidad de los almacenes subterráneos es finita y estacional. Segunda, la demanda es muy inelástica a corto plazo: cuando hace frío, hay que calentar los edificios con independencia del precio. Tercera, la oferta responde con lentitud: aumentar la producción exige inversión y tiempo. El resultado de combinar demanda rígida con oferta rígida y almacenamiento limitado son movimientos de precio que en otros mercados serían inconcebibles: variaciones del 20% en una semana son perfectamente normales, y episodios de multiplicación por tres o cuatro han ocurrido varias veces.
La meteorología como factor dominante
En ningún otro mercado financiero un dato meteorológico mueve tanto el precio. Los modelos de previsión a dos semanas se publican varias veces al día y el mercado reacciona de forma inmediata a cada revisión. El informe semanal de inventarios de almacenamiento, publicado los jueves, es el dato de referencia y provoca movimientos bruscos si difiere de lo esperado. La estacionalidad es marcadísima: los almacenes se llenan de abril a octubre y se vacían de noviembre a marzo, y ese ciclo estructura toda la curva de futuros. Un invierno más frío de lo previsto en el noreste de Estados Unidos puede duplicar el precio en semanas; uno más templado puede hundirlo con la misma facilidad.
El contrato de "viuda"
El gas natural tiene una reputación merecida entre los operadores profesionales, y no es halagüeña. El caso más citado es el del fondo Amaranth Advisors, que en 2006 perdió más de 6.000 millones de dólares en cuestión de semanas por posiciones apalancadas en spreads de calendario de gas natural. La combinación de volatilidad extrema, curva estacional compleja y liquidez que se evapora en los momentos de tensión hace que las posiciones grandes sean muy difíciles de deshacer cuando van en contra. Para un operador particular, la lección práctica es que el dimensionamiento habitual no sirve aquí: una posición que sería razonable en un índice puede ser catastrófica en gas natural.
Cómo operarlo con sensatez
Cuatro pautas concretas. Tamaño muy reducido: entre un tercio y un quinto de lo que usarías en un índice para el mismo porcentaje de riesgo, porque la volatilidad es varias veces mayor. Riesgo definido siempre: las opciones sobre futuros de gas con estructuras acotadas son mucho más apropiadas que los futuros desnudos. Respetar la estacionalidad: operar el gas sin conocer el ciclo de almacenamiento es operar a ciegas un mercado cuyo principal motor es predecible en su calendario aunque no en su magnitud. Y evitar los ETF para mantener: la erosión por contango en UNG es de las más severas del mercado, y su historial de contrasplits lo demuestra.