Oil Futures (WTI and Brent)
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WTI y Brent: qué mueve sus precios, qué significa la forma de su curva y por qué un contrato llegó a cotizar en negativo.
Los dos referentes mundiales
Existen dos contratos que funcionan como referencia global. El WTI —West Texas Intermediate— es crudo ligero y dulce con entrega física en Cushing, Oklahoma, y refleja sobre todo el mercado norteamericano; su contrato estándar cubre 1.000 barriles. El Brent, con entrega en el Mar del Norte y liquidación mayoritariamente en efectivo, es la referencia para el crudo que se mueve por vía marítima y sirve para valorar en torno a dos tercios del comercio mundial. El diferencial entre ambos —normalmente de unos pocos dólares— refleja costes de transporte, capacidad de exportación estadounidense y restricciones logísticas; cuando se amplía de forma anómala, casi siempre señala un cuello de botella en la infraestructura.
Qué mueve el precio
Cuatro bloques de factores. Por el lado de la oferta: las decisiones de producción de la OPEP y sus aliados, la evolución de la producción de esquisto estadounidense —muy elástica a los precios—, y las interrupciones geopolíticas en zonas productoras. Por el lado de la demanda: el crecimiento económico global, especialmente el asiático, la estacionalidad de la temporada de conducción y de calefacción, y la transición energética como tendencia estructural de largo plazo. Los inventarios, publicados semanalmente por la administración estadounidense, mueven el precio de forma inmediata cada miércoles. Y el dólar, porque el crudo se cotiza en esa divisa y su fortaleza encarece el barril para el resto del mundo.
La curva y lo que dice
La forma de la curva de futuros del crudo es uno de los indicadores más informativos del mercado físico. En contango —vencimientos lejanos más caros— indica que hay abundancia inmediata y que almacenar tiene sentido económico; es la situación normal en mercados abastecidos. En backwardation —cercanos más caros— indica escasez inmediata: alguien está dispuesto a pagar una prima considerable por tener barriles hoy en lugar de dentro de seis meses, lo que solo ocurre cuando el suministro está tensionado. Esta lectura tiene además una consecuencia directa sobre cualquier posición: en contango, mantener exposición larga vía futuros cuesta dinero en cada rotación; en backwardation, la aporta.
Abril de 2020: cuando el precio fue negativo
El 20 de abril de 2020, el contrato de mayo del WTI cerró en −37,63 dólares por barril. El mecanismo merece entenderse porque ilustra un riesgo real de los contratos con entrega física. La pandemia había hundido la demanda y los inventarios en Cushing estaban prácticamente saturados. Quienes mantenían contratos largos a un día del vencimiento se enfrentaban a la obligación de recibir barriles físicos sin tener dónde almacenarlos, y al no encontrar capacidad disponible acabaron pagando por deshacerse de la posición. No fue un fallo del mercado: fue el mercado funcionando exactamente como está diseñado, en una situación en la que el almacenamiento tenía valor negativo. La lección operativa es directa: los contratos con entrega física exigen gestionar el calendario con rigor.
Cómo operarlo y qué evitar
Los vehículos son cuatro. Los futuros CL (1.000 barriles) y MCL (100 barriles, la versión micro) dan exposición directa. Las opciones sobre esos futuros permiten estructuras con riesgo definido y tienen un skew propio: en energía, el riesgo percibido está frecuentemente al alza —una interrupción de suministro—, así que las calls pueden cotizar caras, al revés que en renta variable. Los ETF como USO deben evitarse para exposición sostenida: su erosión por contango es severa y en 2020 el fondo tuvo que modificar su estructura en pleno episodio. Y las acciones de productoras ofrecen exposición indirecta con riesgo empresarial añadido, pero sin coste de roll.