OPCIONARIO Options Encyclopedia
EN ES opcionsigma.com

Federal Reserve / Fed / FOMC

ES: Federal Reserve (Fed) PT: Reserva Federal / Fed

El banco central más poderoso del mundo. Cada palabra de su presidente mueve billones en los mercados globales: la Reserva Federal controla los tipos, la liquidez del sistema y, por extensión, la valoración de todos los activos. Entenderla no es opcional para quien opera en serio.

🌐 English version in progress. Title and navigation are in English; the full content below is currently in Spanish. View Spanish version →

¿Qué es la Reserva Federal?

La Reserva Federal es el banco central de Estados Unidos, creado por la Ley de la Reserva Federal de 1913 tras el pánico financiero de 1907. Su estructura es peculiar y deliberadamente híbrida entre lo público y lo privado, con tres niveles.

La Junta de Gobernadores, en Washington, la forman siete miembros nombrados por la presidencia del país y confirmados por el Senado, con mandatos de catorce años. Quien la preside cumple mandatos renovables de cuatro años.

Los doce bancos regionales —Nueva York, Chicago, San Francisco, Atlanta y otros— son entidades cuasi privadas, participadas por los bancos comerciales miembros de su región.

Y el Comité Federal de Mercado Abierto es el órgano que toma las decisiones de política monetaria. Lo componen doce miembros con voto: los siete gobernadores, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York de forma permanente y cuatro presidentes regionales que rotan. Se reúne ocho veces al año, aproximadamente cada seis semanas, y sus comunicados mueven billones.

La institución no depende operativamente ni del Tesoro ni del Congreso: es independiente del poder ejecutivo. Esa independencia es esencial para evitar la presión política de imprimir dinero por motivos electorales. No tiene, sin embargo, rango constitucional: se creó por ley ordinaria y podría teóricamente derogarse. Rinde cuentas ante el Congreso mediante auditorías y comparecencias semestrales.

Jerome Powell la presidió desde 2018 durante un periodo especialmente convulso: la pandemia de 2020, con recortes de emergencia y compras masivas de activos; el repunte inflacionario de 2022, con subidas rápidas desde el 0% hasta el 5,5%; y el ciclo de relajación iniciado en 2024. Cada una de sus declaraciones se analizaba palabra por palabra, tanto por algoritmos como por operadores humanos.

La Reserva Federal: mandato dual y transmisión Máximo empleo Objetivo: ~4% de paro La tasa natural de desempleo Estabilidad de precios Objetivo: 2% de inflación (gasto en consumo) Adoptado formalmente en 2012 Herramientas de política: Tipo de referencia Mercado abierto Compra/venta de activos Orientación futura Ventanilla de descuento Cadena de transmisión (lag 6-18 meses): Decisión del comité Tipos bancarios Bono a 10 años Hipotecas Consumo PIB y empleo Ocho reuniones al año · Diagrama de puntos 4× · Más del 50% de la rentabilidad histórica en las 24h previas Jerome Powell la presidió desde 2018 · «No luches contra la Fed», máxima clásica de Wall Street

El mandato dual

La institución opera bajo un mandato dual definido legalmente por la Ley de Reforma de la Reserva Federal de 1977.

El primer objetivo es el máximo empleo: la tasa de paro más baja compatible con la estabilidad de precios. Históricamente se considera pleno empleo una tasa en torno al 4%; por debajo, un mercado laboral tensionado genera inflación salarial.

El segundo es la estabilidad de precios, con un objetivo del 2% de inflación medida por el índice de gasto en consumo personal, preferido sobre el índice de precios al consumo. Esta meta se adoptó formalmente en 2012; antes era un objetivo implícito.

La comparación con otros bancos centrales es reveladora: el Banco Central Europeo tiene un mandato único de estabilidad de precios, el Banco de Inglaterra uno dual similar, y el Banco de Japón uno dual con un objetivo del 2% que le ha costado décadas alcanzar tras un largo periodo deflacionario.

Los dos objetivos entran en tensión con frecuencia. El caso típico es una inflación alta, que exige endurecer, coincidiendo con un desempleo al alza, que exige relajar. Entre 2022 y 2023 la inflación alcanzó el 9,1% en junio de 2022 y obligó a subir con agresividad pese al riesgo de recesión: once subidas consecutivas llevaron el tipo de referencia del 0,25% al 5,5%, uno de los ciclos más rápidos de la historia.

Su función de reacción responde sobre todo a las desviaciones respecto a los objetivos: una inflación subyacente por encima del 2% presiona hacia el endurecimiento y un paro por encima del 4% hacia la relajación, con el peso relativo dependiendo de cuál desviación sea mayor y más persistente.

La regla de Taylor, formulada por John Taylor en 1993, aproxima el tipo adecuado en función de la inflación y la brecha de producción: 2% + inflación + 0,5 × (inflación − 2%) + 0,5 × brecha de producción. Se cita mucho, pero la institución no la sigue mecánicamente: se reserva discrecionalidad.

Existe además un tercer mandato implícito: la estabilidad financiera. No está en la ley, pero funcionalmente se prioriza desde 2008, como demostraron las intervenciones durante la pandemia y la caída de Silicon Valley Bank en 2023.

Las herramientas de política monetaria

Dispone de ocho herramientas.

El tipo de los fondos federales es la principal. El comité fija un rango objetivo y los bancos se prestan entre sí a un día a ese tipo, que se transmite a todos los demás tipos de la economía.

El tipo de descuento es aquel al que la institución presta directamente a los bancos miembros, normalmente unos 50 puntos básicos por encima del anterior. Se usa poco por el estigma que arrastra pedir prestado al banco central, y funciona como herramienta de liquidez de emergencia.

Las operaciones de mercado abierto consisten en comprar o vender deuda pública para ajustar las reservas bancarias y alcanzar el tipo objetivo: comprar añade reservas y baja tipos, vender las retira y los sube. La mesa de operaciones de Nueva York las ejecuta a diario.

El coeficiente de reservas —el porcentaje de depósitos que los bancos deben mantener— fue históricamente importante, pero está fijado en cero desde 2020 y ya no es una herramienta activa.

El interés sobre las reservas, introducido en 2008, actúa como suelo del tipo de referencia: ningún banco prestará por debajo de lo que puede ganar sin riesgo depositando en el banco central.

La expansión y contracción cuantitativa consiste en compras o ventas a gran escala de deuda pública e hipotecaria para aumentar o reducir la masa monetaria. El balance pasó de 900.000 millones en 2008 a nueve billones en su máximo de 2022, y desde entonces se ha ido reduciendo.

La orientación futura es una herramienta de comunicación: señalar la senda esperada de tipos para moldear expectativas. El diagrama de puntos, publicado trimestralmente con las proyecciones económicas, muestra las expectativas individuales de los miembros. El lenguaje importa: cada palabra —«acomodaticio», «restrictivo», «neutral»— está cuidadosamente elegida.

Y las facilidades de emergencia se crean puntualmente durante las crisis, amparadas en la amplia autoridad de la sección 13(3) de la ley fundacional.

La mecánica es siempre la misma: el comité vota, el comunicado se publica a las dos de la tarde hora de Nueva York ocho veces al año, la rueda de prensa empieza media hora después y el mercado reacciona con violencia en los primeros treinta minutos. Las actas se publican tres semanas más tarde y suelen mover el mercado de nuevo.

Impacto en los mercados financieros

Sus decisiones mueven todos los mercados, de forma directa o indirecta.

En renta variable, unos tipos más bajos implican una tasa de descuento menor en las valoraciones y precios más altos, sobre todo en los valores de crecimiento con flujos lejanos. Durante la era de compras de activos, entre 2009 y 2021, el índice estadounidense de referencia se multiplicó por siete desde los mínimos, algo que se explica en buena medida por la liquidez y no solo por los fundamentales. Las subidas de 2022 provocaron una caída del 20% en ese índice y del 33% en el tecnológico, con el crecimiento mucho más castigado que el valor.

En renta fija, los cambios se transmiten de inmediato a los plazos cortos. Los largos reflejan las expectativas futuras más que el tipo actual: el bono a diez años lo determina el mercado, pero anclado a lo que se espera del banco central.

En divisas, unos tipos más altos fortalecen el dólar por el atractivo del diferencial. El endurecimiento de 2022 llevó el índice del dólar de 96 a 114.

En materias primas, la correlación con el dólar es inversa: un dólar fuerte abarata el oro, el petróleo y el cobre, cotizados globalmente en esa divisa.

En criptoactivos, el comportamiento es el de un activo de riesgo de larga duración: las subidas de tipos de 2022 se llevaron por delante un 75% del precio del bitcóin, y los recortes suelen impulsarlo.

En inmobiliario, los tipos hipotecarios están directamente influidos: en 2022 pasaron del 3% a superar el 7% y la actividad se desplomó.

En opciones específicamente, la volatilidad implícita se dispara los días de reunión —el índice de volatilidad suele subir entre un 20% y un 30% la semana previa— y se comprime bruscamente después. Los straddles y strangles son populares en torno a estas fechas, pero exigen acertar la previsión de volatilidad. El riesgo de gamma durante la rueda de prensa es enorme: movimientos del 1% al 2% en treinta segundos no son raros.

Dos conceptos recurrentes. El giro designa el fin de un ciclo de subidas y el inicio de uno de recortes, y los operadores se posicionan con meses de antelación; el de diciembre de 2018 fue seguido de una subida superior al 30% en 2019. Y la protección implícita es la creencia de que el banco central recortará o inyectará liquidez cuando los mercados caigan con fuerza, algo que se ha cumplido en episodios sistémicos pero no durante la corrección de 2022.

Operar en torno a los eventos del banco central

Sus decisiones son eventos operables con patrones identificables.

La deriva previa a las reuniones es una anomalía documentada por Lucca y Moench en 2015 desde la propia Reserva Federal de Nueva York: históricamente, el índice estadounidense de referencia ha obtenido más de la mitad de su rentabilidad total en las veinticuatro horas anteriores a las reuniones. La explicación es una prima de riesgo por incertidumbre.

El guion del día es reconocible. A las dos de la tarde se publica el comunicado y el mercado reacciona con violencia durante cinco minutos, un movimiento inicial que con frecuencia se revierte. A las dos y media comienza la rueda de prensa, y las primeras preguntas marcan el tono; palabras concretas —«confiado», «riesgos», «camino accidentado»— mueven el mercado. Entre las tres y las tres y media llega volatilidad adicional durante el turno de preguntas, y hacia las cuatro se asienta la reacción verdadera, cuando los algoritmos han terminado de procesar la transcripción.

De ahí la práctica de ir contra el movimiento inicial: muchos operadores experimentados apuestan contra la reacción de los primeros cinco minutos, porque demasiados participantes reaccionan al titular antes de tener el contexto completo.

El posicionamiento previo depende de la expectativa: si se espera un tono más suave, largos en bolsa y cortos en dólar; si se espera lo contrario, la posición inversa. El riesgo es evidente: una sorpresa arruina la posición.

En estrategias de volatilidad, las de venta —straddles vendidos, cóndores de hierro sobre el índice— son rentables cuando no hay sorpresa, y las de compra cuando la hay.

Las métricas clave a vigilar son cuatro: los cambios de redacción respecto al comunicado anterior, que señalan un giro de política; los desplazamientos de la mediana del diagrama de puntos; el tono de la rueda de prensa; y las probabilidades implícitas que el mercado de futuros asigna a cada movimiento. El precio del straddle revela además el movimiento esperado, típicamente entre el 1% y el 1,5% para el índice principal.

El simposio de Jackson Hole, a finales de agosto, es otro evento mayor: en 2022, un discurso de ocho minutos anticipando «dolor» hizo caer al índice un 3% en dos horas.

La conclusión práctica es que estas reuniones y discursos son los eventos macro más operables que existen, pero exigen preparación previa y disciplina posterior. Conviene evitar sobreoperar en los picos de volatilidad y esperar entre treinta y sesenta minutos a que se forme la reacción real.

Los grandes bancos centrales comparados

La Reserva Federal es la más influyente a escala global, pero entender las diferencias ayuda a operar entre activos.

Banco centralMandatoFoco recienteImpacto de mercado
Dual: empleo y preciosCiclo de relajación desde 2024Dominante global por la divisa de reserva
Único: estabilidad de preciosRelajación siguiendo a la Reserva FederalEuro y renta variable europea
Dual, con foco antideflacionarioPrimeras subidas en 2024Yen, operativa de diferencial y tipos globales
Dual, similar al estadounidenseRelajación desde 2024Libra y deuda pública británica
Enfocado al crecimiento, poco transparenteRelajación para sostener el crecimientoYuan, mercados emergentes y materias primas

Frequently Asked Questions

¿Por qué el objetivo de inflación es el 2% y no el 0%?
Porque el 2% ofrece un colchón frente a la deflación, que se considera bastante peor que una inflación moderada. Con los precios cayendo se genera una espiral negativa: los consumidores aplazan sus compras esperando precios menores, la demanda cae, la economía se contrae y la deflación se agrava. Las décadas perdidas de Japón, entre los años noventa y 2010, ilustran el problema.

Una inflación moderada incentiva gastar e invertir ahora. El 2% se considera estabilidad de precios: lo bastante bajo para no distorsionar decisiones y lo bastante alto para prevenir la deflación. Algunos economistas defienden que un objetivo del 3% o el 4% sería mejor, pero la institución se resiste a mover un ancla ya establecida.
¿Existe realmente la «protección» del banco central?
Es la creencia de que intervendrá para evitar caídas grandes del mercado, actuando como una opción de venta protectora. Nació en la era de Greenspan, con la respuesta al desplome de 1987, y se consolidó después.

Powell la rechazó inicialmente y dejó que la corrección de 2022 siguiera su curso sin intervenir. Sin embargo, durante la pandemia de 2020 y la crisis bancaria de 2023 sí intervino con agresividad.

La conclusión es que existe para los riesgos sistémicos —quiebras bancarias, crisis de liquidez—, pero no para la volatilidad normal ni para las caídas cíclicas. No conviene contar con un rescate durante un mercado bajista corriente.
¿Cómo afectan sus decisiones a las opciones?
Los días de reunión son eventos de compresión de volatilidad. La implícita se dispara en los días previos por la incertidumbre y se desploma después, una vez revelada la información.

Las estrategias de venta de volatilidad —cóndores de hierro, straddles vendidos— son populares en estas fechas pero arriesgadas: si hay sorpresa, la compresión se convierte en expansión. Las de compra apuestan por un movimiento grande.

El straddle sobre el índice principal suele descontar un movimiento esperado del 1% al 1,5%, y si el real lo supera resulta rentable para el comprador. El riesgo principal son los vaivenes intradía posteriores, que pueden ir cerrando secuencialmente ambas patas de un straddle y generar pérdidas en las dos direcciones.
¿En qué se diferencia de los bancos centrales europeo, japonés y británico?
La Reserva Federal tiene mandato dual, es cuasi independiente, celebra ocho reuniones al año y es muy transparente, con proyecciones trimestrales y diagrama de puntos.

El Banco Central Europeo tiene mandato único de estabilidad de precios y responde ante veinte países de la eurozona, con una política históricamente más restrictiva.

El Banco de Japón también tiene mandato dual, pero luchó contra la deflación durante décadas y solo recientemente abandonó los tipos negativos; su control de la curva de tipos es una herramienta singular.

El Banco de Inglaterra tiene mandato dual y suele seguir direccionalmente a los otros dos grandes.

La importancia relativa es clara: la institución estadounidense marca los mercados globales porque el dólar es la divisa de reserva, y los demás bancos centrales reaccionan en buena medida a ella.
¿Se pueden predecir sus decisiones?
Para la reunión inmediata, en general sí: las probabilidades implícitas en los futuros sobre el tipo de referencia suelen acertar con más del 90% de precisión, y hay herramientas públicas que las calculan.

Para las reuniones futuras es difícil: el diagrama de puntos muestra las expectativas del comité, pero se desplazan con frecuencia, y las expectativas de mercado suelen divergir de él.

Para los cambios de lenguaje es casi imposible: la redacción del comunicado y el tono de la rueda de prensa son mucho más difíciles de anticipar, y matices sutiles mueven el mercado aunque el tipo no cambie.

El enfoque profesional consiste en usar las probabilidades implícitas como base, buscar la ventaja en el análisis del lenguaje y mantener un posicionamiento razonablemente neutral por si hay sorpresa.